En tiempos de conflicto militar y situaciones de emergencia, cada segundo cuenta. Las infraestructuras suelen ser las primeras en fallar: las redes móviles se saturan, internet deja de estar disponible y el suministro eléctrico se interrumpe. La información no llega a la población a tiempo, precisamente cuando más se necesita.
Sin embargo, la alerta a la población no puede fallar. Debe funcionar incluso cuando ya no es posible confiar en las infraestructuras habituales.
Nuestra solución combina medios de alerta electrónicos, móviles y portátiles en un único sistema coordinado. Sus distintos elementos se complementan y permiten responder a los cambios de la situación sobre el terreno, a las interrupciones de las redes de comunicación o a los daños en las infraestructuras. El resultado es un sistema flexible y resistente, capaz de alertar a la población tanto en tiempos de paz como durante crisis de gran magnitud.







